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El arte del cuerpo en la era de su infinita perfectibilidad técnica |
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| uno || texto inédito | |||||||||||
La
mecanización del cadáver
Se diría un artículo de
fe en ciencias sociales: el cuerpo se sostiene
en la cultura, no en la dotación biológica. [...]
Irónicamente, aquella tradicional negación humanística
culmina ahora en numerosos sociólogos y filósofos progresistas
que depositan en la biotecnología la esperanza
de un cambio positivo para el destino histórico de la
especie. En la vida social, el “drama de la diferencia” puede conducir a la negación o la conculcación de derechos, a la tolerancia o la aceptación del ajeno, y también al reconocimiento de los atributos del “otro” que hay en “mí”. Pero estas operaciones emocionales y políticas
se rarifican cuando se aborda la diferencia animal. ¿Dominio,
piedad, concesión de “derechos”? La cuestión
nos va a concernir únicamente cuando se asuma que la
destrucción del cuerpo humano está directamente vinculada
con el trato dado al resto de las seres vivientes. El boomerang
retorna violentamente al brazo ejecutor. Después de todo, el
ser humano bien podría ser una errata de la naturaleza, y la
historia humana su persistencia fatal. Pero los animales estaban primero. |
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| dos La
curva pornográfica Pero el síntoma subjetivo actual
se revela en la voluntad de huir del dolor,
que se corresponde al temperamento adictivo de esta época. Esa
fuga se vuelve desorganizada y contraproducente en tanto y en cuanto
no se ha pertrechado al alma para que esté preparada para la
experiencia del sufrimiento. Para que esta negligencia espiritual se
hiciera posible fue necesario no establecer una amortiguación
entre alma y cuerpo como lo hacían los antiguos: el cuerpo devino
un valor mercantil de primera importancia, sea como fuerza de trabajo
en al ámbito laboral o como apariencia en el mundo de las relaciones
diplomáticas, ya sea como mercancía carnal o como cuerpo
performativo destinado a protagonizar todo tipo de tramites sociales.
Pero se carece de defensas eficaces ante el sufrimiento. El
cuerpo, en vez de servir de “escudo”, recibe el impacto
del dolor en todos sus poros a la vez, y la subjetividad dañada
solo puede aspirar a la ayuda que pueda ser proporcionada por asistentes
tecnológicos. |
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tres El
arte del cuerpo en la era de su infinita perfectibilidad técnica La
creciente y acuciante demanda de placeres es consigna de época,
y numerosas industrias específicas comenzaron a abastecer esa
necesidad, en el mismo momento en que las innovaciones científico-técnicos
en biología y farmacéutica se acoplaban entre sí
y se proponían como la panacea de la felicidad humana de cara
al futuro. Parecía que los padecimientos
del cuerpo humano iban a ser redimidos al fin, porque los anteriores
proyectos de “reducción” del sufrimiento subjetivo
(ilustración, psicoanálisis y existencialismo) fueron
menguando su capacidad de sostén del cuerpo sufriente
en sociedades cada vez más tecnificadas y que descargan sobre
el cuerpo exigencias similares a la que se reserva para las máquinas. >>> texto completo {pdf/99Kb} ------- Publicado
en el CD del Primer Simposio de Prácticas de comunicación
emergentes en la cultura digital. Córdoba. UNC/UBP. 2004. |
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